El domingo día 4 de septiembre a las 7 de la tarde, acudimos a la plaza de toros a ver cómo pasan las peñas de las fiestas con sus ofrendas florales a la Virgen de La Soledad. Hay un gran ambiente y las peñas bailan al son de la música de sus bandas, cantan y sonríen. La alegría cautiva a argandeños y visitantes. Pero, entre esa parte alegre me impacta que muchos lleven el vaso de calimocho en la mano, incluso uno de los fiesteros, tiene el vaso en una mano y con la otra agarra a su hijo de pocos meses de edad, que duerme, mientras que su padre bebe alcohol. Eso me impactó porque si se le cae el vaso o se le resbala el niño… ¿Qué habría hecho el joven padre? Prefiero no pensar mucho en ello.
El lunes día 5, dan pistoletazo de salida a los encierros, cuatro toros siguen a los cabestros, que son los que les guían con el sonido de los cascabeles. En este día la carrera acaba con un herido por asta de toro. Un chico que se encuentra en el recorrido del encierro, capea con una agilidad y calma impactantes, a los cuatro toros.
Por la tarde acudí a una corrida gratuita, a cargo de los alumnos de la escuela taurina del July. Me sorprendieron varios puntos…
1º Eran críos de entre 14 y 20 años capeando y toreando a vaquillas.
2ºEl que mata al toro no tiene más de 18 años.
3º Que la gente aplauda cuando una banderilla o una espada atraviesan el lomo del toro.
4º Son tan niños que uno de ellos no controla sus nervios y acaba clavándose en la muñeca una banderilla.
Pero resumiendo estos puntos, yo nunca había ido a una corrida siendo consciente del daño que se les hace a los toros. El primer toro, se orinó en un rincón de la plaza. Tienen miedo porque saben cómo acaban. Cansados sacan la lengua de tanto correr. La gente aplaude su sufrimiento, su dolor y su muerte. Yo me tapo los ojos con un abanico de papel que me dieron a la entrada, vi como las banderillas clavadas en el lomo de uno de esos toros pequeños, le hacían sangrar y mugía de dolor. Y como otro de los toros tenía que ser matado con un segundo espadazo. Sufrió y mucho aquel segundo toro. Me dieron tantos escalofríos, que me bajé con un nudo en el estómago y esperé que terminara aquel espectáculo lamentable, donde los aplausos iban para niños que matan a un indefenso y temeroso animal. Yo no podría volver a ver ese “espectáculo taurino” nunca más…
El martes, se inició la jornada festiva con otro encierro. Esta vez el herido por asta de toro , tiene que ser trasladado de urgencia al hospital madrileño Gregorio Marañón, y ha perdido todo el ano y el recto, tendrán que operarle para ponerle uno artificial, su vida no volverá a ser la misma. También subimos a la feria a comprobar el ambiente y los puestos que allí exponían diferentes productos. Libros infantiles, filosóficos, de animales..., ropa….
Las atracciones como las tradicionales, el tiovivo o los cochecitos no faltaron a la cita de estas fiestas.
El miércoles hubo dos encierros sin heridos. Pero como anécdota, uno de los toros se quedó atrás, porque corredores que querían marearle le llamaban tanto para un lado como para el otro desorientándole y tardando en este en guiarse, los cabestros tuvieron que acudir a buscarle para llevarle de vuelta a la plaza.
Pasamos al jueves, encierro a las 9 de la mañana, pero doble. Con dos heridos por asta de toro uno en la ingle y otro herido leve, este último de tan solo 17 años, pero sólo sufrió una leve cogida que no supuso daños, ya que al segundo encierro se incorporó a la carrera.
Por la tarde hubo concurso de recortes. Este espectáculo taurino llenó por completo la plaza de Arganda. Cada triplete de recortadores tenía diez minutos para realizar sus proezas. La mayoría recortaban a los toros pero otros sorprendieron saltando por encima de los animales. Es un show entretenido y en el que la concentración y la preparación física es un requisito fundamental para convertirse en recortador. Sin heridos fue una tarde llena de sorpresas y la entrega de premios estuvo muy repartida.
El viernes comenzó el día con un nuevo encierro, a las 9 de la mañana la plaza llena al completo, en Arganda era fiesta local. No hay heridos y la capea tras el encierro encadena un aplauso que sonó en toda la plaza al ver ese gran espectáculo que incluyó recortes de los participantes en el concurso del día anterior. Por la noche, sobre las 11 y media comenzó una verbena en la ermita de la Soledad, con música que amenizó la noche, los músicos pertenecen a la banda de la peña del Barranco la más antigua de este pueblo madrileño.
El sábado por la madrugada, tocó una fiesta espectacular. Comenzó con la pólvora que duró media hora. Algunos asistentes la calificaron de “sosa” , pero su belleza del abanico de colores y el brillo que pusieron a la noche la convirtieron en una mágica madrugada. Pero para magia… la fiesta que nos montó el locutor, presentador de buenos días Pulpo, dj, animador y estrella de cadena 100, Carlos Moreno “El Pulpo”. Sonaron canciones de todas las épocas desde Coyote Daxt con su “no rompas más” , a “Paquito el el chocolatero” o Don Omar con su “danza Kuduro”. Pulpo, no dejó de animar, invitándonos a ponernos en tren, o en corro para el tema popular de Paquito el chocolatero con Don Omar nos pidió mover la cintura. No dejó de sonreír y de contagiar sonrisas a los asistentes. Sacó fotos al público que asistimos y las colgó en su Facebook. Cuando acabó su show sobre las 3 de la madrugada, estuvo atendiendo a los que nos acercamos a saludarle y se sacó fotos con los que quisieron sacarse una instantánea con él. Como curiosidad o anécdota divertida no puedo dejar de lado las orejas de Shrek que llevó puestas en todo momento. El Pulpo es único y hace disfrutar a la gente que acude a sus espectáculos un crack de las fiestas y de las mañanas de fin de semana. Le puedes oír sábados y domingos de 7 a 11 de la mañana, en Buenos días Pulpo junto a la guapa, Esther Pérez en Cadena 100.
Tanto el sábado como el domingo por la tarde, las peñas sacaron en procesión a la Virgen de la Soledad. Una imagen preciosa vestida con un traje que deslumbraba de belleza.
El lunes, hubo un último encierro que se alargó, porque uno de los toros no quería entrar de nuevo a la caja. Pero sin heridos y otro día festivo local en el pueblo así que los trabajadores descansaron.
Resumiendo, para los amantes de la tauromaquia es una cita imprescindible en su agenda. Pero para los que no somos taurinos también hay un hueco. Aunque es cierto, que muchas actividades están relacionadas con los toros dar un paseo por el pueblo y subir las cuestas, dando un paseo tranquilo o tomándonos algo en las terrazas es una alternativa muy tentadora. La belleza del pueblo y la amabilidad y alegría de sus gentes hacen de las fiestas de Arganda del Rey una fecha a señalar en nuestro calendario.

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